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jueves, 12 de abril de 2012

Ajustes de cuentas

Un empresario le pregunta a Luis de Guindos, ministro de Economía, si los presupuestos de 2012 constituyen un ajuste de cuentas con Cataluña. El ministro lo niega y a continuación dice lo siguiente:
<<Como vengan otros a hacer los presupuestos va a ver usted lo que es un ajuste de cuentas.>>
 Nuestro ministro se revela como un maestro de la demagogia: con un mismo mensaje logra amenazarnos y, simultáneamente, hacernos sentir amenazados por un enemigo exterior, ante la presencia del cual debemos por nuestro propio bien hacer piña tras cualesquiera medidas que decida el Ejecutivo tomar. Me deja el señor de Guindos con la boca abierta. Y con los dientes apretados.

Señor ministro: si vienen otros a hacer los presupuestos, más les vale venir con el voto ciudadano bajo el brazo. Si no va a ver usted lo que es un ajuste de cuentas.

jueves, 15 de marzo de 2012

Un presidente de órdago

Felicitaba yo a nuestro presidente del Gobierno en una entrada anterior, pretendiendo creer que hablaba en serio cuando se plantó ante Bruselas en el objetivo del déficit del 5,8% con estas palabras:
<<Esto es una decisión soberana que toman los españoles y que la han conocido ustedes en estos momentos. A la Comisión se lo contaré en el mes de abril, como a todos los demás.>>
El Eurogrupo contraatacó poco después enviando observadores a España, incidiendo de nuevo soterradamente en las irregularidades de las que surgen las discrepancias entre las cifras de déficit del gobierno saliente y el entrante y, finalmente, exigiendo a España un objetivo del déficit del 5,3% del PIB para 2012. En la reunión en la que se marcó dicha cifra, el presidente del Eurogrupo no pudo ser más tajante:
<<La cifra anunciada anteriormente, un 5,8 %, ha muerto.>>
Hoy el señor Rajoy ha confirmado que sí, que aceptamos la nueva cifra por ser "más racional y asequible". Entristecido estoy (pero lamentablemente no anonadado) por lo efímera que ha resultado ser la soberanía española en asuntos económicos. Puesto que la nueva cifra (5,3%) es completamente arbitraria y viene exenta de una justificación que la racionalice, hemos de concluir que el Eurogrupo nos la impone, simplemente, para demostrarnos quién tiene la sartén por el mango y quién dice aquí la última palabra en materia económica.

Algunos analistas afirman que la jugada de nuestro presidente ha sido inteligente y magistral: en su opinión, mediante el anuncio de que España decidía su propio déficit ha obligado a la Unión Europea a regatear de forma pública para no dar una imagen de crueldad inflexible, y así ha conseguido librarnos del yugo demencial del 4,4% pactado por el gobierno de Zapatero (en otras condiciones económicas). Bajo esta perspectiva, los 5 mil millones extra por bajar del 5,8% al 5,3% no son tales, sino que constituyen en realidad un alivio de casi 10 mil millones en este año (los que se encuentran entre el 4,4% y el 5,3%).

Bien, esto tiene toda la pinta de ser así y desde cierto punto de vista puede tildarse de buena jugada. Pero ese punto de vista conlleva una implicación tremendamente indignante: que los grandes poderes están jugando, con la economía y con nosotros. Cuando nuestro presidente nos anunció el cambio en el déficit tomando como base nuestra soberanía, nos mintió deliberadamente. Su objetivo no era informar a su ciudadanía; su objetivo era jugar un órdago en su partida con Bruselas. Repito, porque los hechos importantes merecen ser repetidos: nuestro presidente salió de una reunión europea, se puso frente a un micrófono y nos hizo creer que su posición con respecto al dato más importante para nuestro país hoy en día era firme, a sabiendas de que no hablaba en serio porque manejaba un objetivo oculto.

Se puede objetar que esta dramatización fue "por nuestro bien", que Rajoy hizo lo que juzgó mejor para los españoles y que su objetivo oculto era legítimo. Quien sostenga esto, antes de manifestarlo en público haría bien en detenerse frente al espejo y decirse en voz alta: "Mi presidente me mintió, pero fue por mi bien".

sábado, 25 de febrero de 2012

Un sparring de cara bonita

Cuando el recién nombrado presidente Rajoy anunció los primeros cargos de su gobierno, a pocos sorprendió que Alberto Ruiz-Gallardón, hasta entonces alcalde de Madrid, fuera elegido como ministro. Yo sin embargo quedé un tanto sorprendido por la cartera que le fue adjudicada, la de Justicia. Bien es cierto que Gallardón es fiscal de carrera (brevísima, de 1982 a 1983), pero no es menos cierto que dados su facilidad de palabra, su prestigio como hombre de inteligencia y talante y su fama de político moderado y centrista, Gallardón cabía a priori en muchos otros ministerios, quizá de manera más natural que en el que le correspondía por su formación académica.

Ahora, pasados un par de meses, creo que comprendo esta decisión de Rajoy. Pienso que su intención era y sigue siendo la de utilizar el prestigio de Gallardón como pantalla tras la que realizar las reformas legales más duras: si Gallardón da la cara por una determinada medida siendo "el político de derechas más deseado por la izquierda", será más difícil que la gente crea que ésta forma parte de la ideología más ultraconservadora. Si él, hombre sensato y de centro que hasta ha celebrado matrimonios gay, es adalid de la vuelta a la ley del aborto de 1985, deber de ser que ni aquella fue tan mala ni la nueva era tan buena.

Y puede ser que este propósito de apantallamiento no se quede en hacer calar medidas conservadoras a medio plazo con algo menos de revuelo; bien puede ser que el gobierno crea que va a cometer tantas injusticias a lo largo de su legislatura que necesite un ministro de Justicia capaz de colar como justificables medidas inmediatas tan sangrantes como la represión policial a las manifestaciones estudiantiles de Valencia, un Gallardón que tenga la credibilidad y la suficiente simpatía popular como para ser creído cuando afirma que la policía fue violentamente agredida sin mostrar una sola prueba. En resumen, un Gallardón que sea capaz de lavarle la cara al gobierno. Tal vez deberíamos señalarle que no es conveniente lavarse la cara con el agua usada para lavarse primero las manos.

En definitiva, tengo la firme impresión de que el gobierno confía en que al boxeador le cueste más golpear a un sparring de cara bonita. El señor Gallardón debe confiar en lo mismo, puesto que ha aceptado ser dicho sparring. Esa confianza le puede costar cara, porque siendo imposible engañar a todo el mundo todo el tiempo, lo más probable es que no sea el prestigio del Gobierno el que se vea elevado gracias a sus intervenciones, sino que sea el suyo el que se vea hundido para siempre. Y es que al final, aunque para que lleguemos a verlo tengan que pasar completos los doce rounds, un rostro deformado por los golpes ya no nos resulta tan bonito.

El contradictómetro del Gobierno


<<El Gobierno apenas lleva tiempo al mando, pero ya acumulan algunas contradicciones importantes. Primero y fundamental entre lo que dijeron que harían y lo que hacen y segundo entre lo que hacen y lo que confiesan pensar. Es de esperar, como buen Gobierno que son, que la lista aumente, así que este post tiene vocación de ir creciendo en el tiempo.>>

lunes, 13 de febrero de 2012

La raíz de todos los males

Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, alaba las bondades de la nueva reforma laboral:
<<Esta reforma laboral acaba con el marco franquista que ha convertido a España en campeona mundial del paro.>>

jueves, 2 de febrero de 2012

Excusa en dos tiempos

Ana Mato, ministra de Sanidad, pretendidamente preocupada por los efectos en la salud de la píldora del día después en jóvenes en desarrollo, ha encargado un informe médico sobre la misma a la Organización Médico Colegial, la Sociedad de Ginecología y la Agencia de Evaluación del Medicamento. Y digo pretendidamente preocupada porque ya existen desde hace tiempo informes favorables de organizaciones científicas poco sospechosas de estar politizadas, en los que se basó el gobierno anterior para autorizar la venta de la píldora sin necesidad de receta, y que sin duda son conocidos por la ministra. En concreto, un estudio de la OMS asegura lo siguiente (la negrita es mía):
<<El uso de las PAE-LNG es seguro para todas las mujeres, incluidas las adolescentes. El levonorgestrel, el ingrediente activo en las PAELNG, ha sido usado extensamente en varias formulaciones por más de 30 años y ha sido estudiado ampliamente en mujeres en edad reproductiva. El levonorgestrel es bien tolerado, no se conoce que provoque alergias, se elimina del cuerpo en pocos días, no es adictivo y se ha demostrado que no produce reacciones tóxicas. Las PAE-LNG no presentan riesgo de sobredosis y no tienen interacciones importantes con otros medicamentos ni contraindicaciones para su uso. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una sola dosis de levonorgestrel (1,5 mg) para uso de emergencia dentro de las 120 horas después de una relación sexual no protegida, el uso repetido no presenta riesgos conocidos para la salud. No se han reportado efectos adversos severos, ni en mujeres que han usado PAE más de una vez en un ciclo menstrual.>>
No hay por tanto razón médica por la que deba preocuparse la ministra, ni siquiera en referencia a las jóvenes en desarrollo; pero puesto que esto ya lo sabe, ¿qué necesidad tiene de tal informe? ¿Lo querrá como respaldo de una decisión ya tomada a priori? Si estuviera tomada a priori y necesitara justificación, esa decisión sería la de cambiar la legislación, pues para mantenerla no necesita ninguna. ¿Querrá la señora Ana Mato modificar la legislación vigente de la píldora, que está fundada en la evidencia médica, basándose en un informe a medida que afirme lo contrario a lo que está científicamente bien establecido? ¿Será el verdadero motivo el hecho de que alguna píldora más significa algún embarazo menos(*)? ¿Tendrá algo que ver la obsesión ultraconservadora por impedir que las menores de edad puedan eliminar cualquier posibilidad de embarazo post-coital sin que lo sepan sus tutores legales (que no padres) y sin que exista un supuesto que las exima del pecado mortal? El tiempo dirá si este asunto acaba siendo, como aparenta, un burdo caso de manipulación informativa. De cualquier manera, si el tejemaneje es como lo sospecho, a la manera del genial programa Caiga quien caiga y su sección de Ética Periodística le propongo a la señora ministra que en un ejercicio de ética política encargue este tipo de informes "basados en contra de la evidencia" a FAES o a alguna otra organización católica, apostólica y romana.

(*) Que por cierto, la píldora no puede provocar un aborto ni impedir que un óvulo fecundado se implante en el útero (como se puede ver en el informe de la OMS citado arriba). Esta es la razón por la que el periodo en el que es efectiva es tan corto y tan específico.

miércoles, 1 de febrero de 2012

El libro que no es

José Ignacio Wert, ministro de Educación, cita párrafos de uno de los libros de texto de Educación para la Ciudadanía para justificar por qué según su criterio se había convertido en una "asignatura con carga de adoctrinamiento":
<<Los capitalistas son como ratones que corren en la rueda cada vez más deprisa. (...) El capitalismo es como un tren sin frenos que se acelera cada vez más. Camina, sin duda, hacia el abismo. Pero ese abismo no es, como muchos marxistas imaginaron, su fin inevitable, que dará paso al socialismo. No, el capitalismo rueda vertiginosamente hacia el agotamiento de los recursos ecológicos, hacia la destrucción de este planeta, que sobrevivirá quizá con rapidez, por un desastre nuclear, o quizá más gradualmente, por una quiebra ecológica irreversible.>>
El problema es que el libro del que está sacado este extracto, titulado también Educación para la ciudadanía (AKAL 2007), no es un manual de dicha asignatura. Es un libro de ensayo, que además es crítico con la asignatura que le da título desde una perspectiva de izquierda poco centrista.
Esta confusión no se debe al ministro de Educación en el día de hoy: lleva surcando los medios de derechas desde su misma publicación y es por tanto una confusión interesada. Tanto es así que los autores se sintieron obligados a añadir un prólogo en su segunda edición (2009) que tratara este asunto. Publicamos aquí un extracto del mismo:
<<Sobre la primera edición de este libro, se ha mentido tanto en los medios de comunicación españoles que conviene hacer algunas aclaraciones que dejen las cosas en su sitio. El 20 de septiembre de 2007, por ejemplo, el Telenoticias 3 de Telemadrid anunció literalmente que nuestro libro era «uno de los que ya habían comenzado a utilizarse como libro de texto en la asignatura “Educación para la Ciudadanía” que acababa de implantarse en algunas comunidades autónomas». Con cara compungida, un supuesto padre de familia, sentado en el sofá de su casa, iba leyendo en voz alta algunos pasajes escogidos de nuestro libro. [...]
Pero, antes de pasar a discutir estas cuestiones, conviene deshacer las mentiras más sonadas. El Telenoticias de Telemadrid mintió, y no era la primera vez que mentía al respecto. Mintió, en primer lugar, porque nuestro libro no es un libro de texto. Y, por supuesto, era absolutamente falaz que ya estuviese utilizándose como tal en los centros de enseñanza. Cualquiera puede ver que el libro que tiene entre sus manos no es un libro de texto: no responde al programa de ningún curso en particular; no tiene el formato de los libros de texto; no tiene actividades para el alumno, ni flechitas ni esquemitas ni recuadritos; no ha sido homologado por el Ministerio de Educación; no sigue el currículo de la asignatura, etc. Es más, no hay ningún profesor tan suicida como para buscarse la ruina utilizándolo como manual obligatorio, pues es fácil colegir que la comunidad educativa, la dirección del centro, los padres, los consejos escolares, la inspección, la prensa y demás fuerzas vivas, le complicarían mucho la vida. Que no se trata de un libro de texto es algo que sabían perfectamente en Telemadrid. Lo mismo que lo han sabido perfectamente, desde el principio, en la Cadena Cope, en el diario El Mundo, en La Razón, en el ABC, en Libertad Digital, en el Canal 7, y en todos los medios que, sin embargo, no han parado de insistir en que sí lo era. Sencillamente, han mentido sabiendo muy bien que estaban mintiendo. Han querido transmitir la idea de que nuestro libro no sólo es un libro de texto, sino que es, además, el libro de texto por antonomasia, el que verdaderamente desvela las auténticas y ocultas intenciones del gobierno del PSOE, hasta el punto de que en algunos de esos medios comenzó a conocerse como el «manual de Zapatero».No sólo no es verdad que sea un manual. Se trata más bien de un antimanual, especialmente escrito en contra de la asignatura misma. Por supuesto, este detalle ha pasado desapercibido, porque la prensa de derechas estaba muy interesada en monopolizar la oposición a la asignatura y la prensa gubernamental, muy interesada en ocultar el hecho de que, desde el principio, hubo una oposición de izquierdas a la Educación para la Ciudadanía.>>
La pregunta que queda en el aire es: ¿realmente se cambia la asignatura por este motivo?