Blog de información social y raciocinio político: porque la política también debe ser razonable

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miércoles, 14 de marzo de 2012

La extrema derecha económica

 Artículo de opinión leído en El País, que suscribo en esencia:
<<La extrema derecha económica
De lo mucho que se ha hablado hasta ahora de la crisis económica hay dos aspectos que resultan sorprendentes: el tratamiento de la economía como una ciencia pura que no admite discrepancias y su carácter aséptico, desvinculado de cualquier ideología.

Parece como si todo lo que nos está pasando sea irremediable, que nadie sea responsable de nada, que nadie sea dueño de su vida y que todos aceptamos resignadamente las consecuencias deshumanizadoras de una enfermedad que nos destruye como personas y como sociedad y que no somos capaces ni de reconocer.

Se intentan obviar las raíces ideológicas de todo lo que nos sucede, cuando no parece absurdo situar el origen de la crisis actual en los mandatos de Reagan y Thatcher y su acentuación tras la caída del muro de Berlín. Mucha gente celebró el colapso del comunismo, incluyendo buena parte de sus partidarios, decepcionados por la deriva totalitaria del sistema.

Entonces hubo un cierto consenso en la creencia de que el único sistema económico mundial viable era la economía de mercado que, mediante unas reglas establecidas, debía conciliar libertad individual y justicia social, libre competencia e igualdad de oportunidades.

Pero pronto alguien se aventuró a anunciar que se había acabado la Historia y se extendió la idea de que también se habían acabado las ideologías. Progresivamente, el espacio hegemónico que hasta entonces habían ocupado las ideologías lo ocupó el dinero, nunca reconocido como ideología. La exhibición del dinero pasó a ser uno de los principales reclamos mediáticos y sociales, la principal forma "de ser alguien".

Llegados a este punto se puede considerar que la raíz de nuestra situación actual obedece a una ideología de una sola idea, la del dinero. No es el capitalismo regulado, sino la forma más salvaje de capitalismo despojado de cualquier aspiración moral que solo responde a los intereses de lo que podríamos denominar como la EDE, la Extrema Derecha Económica. Extrema, por su darwinismo social. Derecha, porque su referente es el dinero. Económica, porque se estructura en base a un mundo solo económico donde impera la anomia social y donde no importan la degradación humana y ecológica.

A diferencia de la exuberante Extrema Derecha Política que conocimos en el siglo pasado, la EDE del siglo XXI tiene un eje determinante: la opacidad. Desde el anonimato, a través de un sujeto colectivo impersonal —los mercados— ha ido marginando la economía productiva en beneficio de la economía especulativa, dejando a millones de personas sin trabajo por el camino y tentando a empresas responsables a buscar salidas irregulares.

El circuito de esa EDE parece especialmente perverso: eliminación de regulaciones sociales, disminución de impuestos a la gente con mayores recursos, bendición de los paraísos fiscales, la corrupción y el fraude fiscal, rechazo de todo espacio público y desprestigio de la política. Desde Reagan a Clinton, desde Schröder a Merkel, desde Blair a Cameron o desde Aznar a Zapatero, todos parecen haberse arrodillado ante las exigencias de los mercados. En nombre del crecimiento ilimitado, dieron su apoyo incondicional a la economía especulativa desprestigiando la propia política y olvidando qué tipo de sociedad y qué tipo de progreso estaban potenciando.

Y aquí estamos, en un mundo narcotizado por el imperio de la codicia. Recordando a Erich Fromm, la cultura del tener desprecia los valores del ser. Así la EDE se encarga de recordar a quien fomente cualquier otro valor que no sea el del dinero (esfuerzo, responsabilidad, honestidad, cultura) que eso de los valores éticos (solidaridad, generosidad, sensibilidad, empatía) es cosa de ingenuos. ¿Esa es la sociedad que queremos?

La gran fuerza de esa EDE estriba en su convicción de que todos somos rehenes (con síndrome de Estocolmo) de la cultura hegemónica del dinero a la que hemos ayudado a contribuir con nuestras acciones o silencios. La EDE es consciente [de] que con la adoración a la cultura del dinero abríamos la puerta al individualismo más feroz y al consumismo más voraz. Detrás de esa puerta se escondían impagos, frustraciones, depresiones, insolidaridad, vacío personal y, sobre todo, mucho miedo (hipotecas, desempleo, inseguridad). Y el miedo provoca parálisis personal y desmovilización social.

Estamos ante una encrucijada esencial. Ahora más que nunca hemos de tener coraje para mirarnos al espejo y ver qué estamos dispuestos a hacer, como sociedad y como personas. Nos necesitamos todos y necesitamos lo mejor de la política. Si reconocemos el origen ideológico de la crisis, podremos analizar ideológicamente las salidas y debatirlas políticamente. ¿Acaso no fue ideológico permitir al mundo financiero la brutal irresponsabilidad de las hipotecas basura que ha originado esta crisis mundial? ¿Y las soluciones posteriores a Lehman Brothers? ¿No actúan ideológicamente las agencias de calificación y los tecnócratas?

[...]>>
Jordi Muixí Rosset
 [He suprimido el último párrafo, en el que el autor se pone poético y no esboza más que una metáfora sin verdadero contenido]

sábado, 3 de marzo de 2012

Una a derechas

Mariano Rajoy, presidente del gobierno, anunció ayer que el objetivo del déficit del estado español para este año será del 5,8% del PIB, en lugar del 4,4% pactado por el gobierno anterior con la Unión Europea, aparentemente sin haberlo "consultado" o "discutido" con Bruselas. Si su decisión es férrea, como parece que es, esto significa dos cosas en la práctica: que este año los españoles sufriremos un recorte de 15 mil millones menos de lo esperado (la cantidad no es irrisoria: el recorte que hizo Zapatero en pensiones y sueldos de funcionarios ascendió a esa cifra, y lo realizó en un año y medio) y que Rajoy, para mantenerse firme, va a sufrir muchos quebraderos de cabeza y va a tener que luchar a brazo partido con la UE, que ya ha anunciado a través de su comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, que los países vulnerables ante los mercados como es el caso de España deben cumplir con los objetivos de déficit (también los intermedios, no solo los finales).
Por una vez el gobierno deja de ver el país como una macroempresa en la que lo importante es la eficiencia y la competitividad dentro de un mercado mayor. Por una vez Rajoy se demuestra sabedor de gobernar a personas y no a máquinas de fabricar churros, modificando además su postura anterior: el 23 de enero todavía mantenía, ante su propio partido, que el objetivo del déficit era irrenunciable. Este cambio de criterio puede obedecer a su propio raciocinio o a haber escuchado el clamor de las voces discordantes, ya sea la de Cristóbal Montoro, su ministro de Hacienda, la de Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha llevado por bandera este propósito desde que elaboró su programa electoral, o la de sus ciudadanos, que ya tienen bastante con lo que les va a caer con el recorte desde el 8,5% (si es que esta cifra es cierta, habrá que esperar el desglose detallado) hasta el 5,8%. En cualquier caso, es un acto que le aplaudo sin ambages. Le deseo convicción en que está haciendo lo correcto, coraje para embestir con su decisión hacia adelante y mano izquierda para endulzarle el mal trago a Bruselas, y sus consecuencias a nosotros.

sábado, 25 de febrero de 2012

Un sparring de cara bonita

Cuando el recién nombrado presidente Rajoy anunció los primeros cargos de su gobierno, a pocos sorprendió que Alberto Ruiz-Gallardón, hasta entonces alcalde de Madrid, fuera elegido como ministro. Yo sin embargo quedé un tanto sorprendido por la cartera que le fue adjudicada, la de Justicia. Bien es cierto que Gallardón es fiscal de carrera (brevísima, de 1982 a 1983), pero no es menos cierto que dados su facilidad de palabra, su prestigio como hombre de inteligencia y talante y su fama de político moderado y centrista, Gallardón cabía a priori en muchos otros ministerios, quizá de manera más natural que en el que le correspondía por su formación académica.

Ahora, pasados un par de meses, creo que comprendo esta decisión de Rajoy. Pienso que su intención era y sigue siendo la de utilizar el prestigio de Gallardón como pantalla tras la que realizar las reformas legales más duras: si Gallardón da la cara por una determinada medida siendo "el político de derechas más deseado por la izquierda", será más difícil que la gente crea que ésta forma parte de la ideología más ultraconservadora. Si él, hombre sensato y de centro que hasta ha celebrado matrimonios gay, es adalid de la vuelta a la ley del aborto de 1985, deber de ser que ni aquella fue tan mala ni la nueva era tan buena.

Y puede ser que este propósito de apantallamiento no se quede en hacer calar medidas conservadoras a medio plazo con algo menos de revuelo; bien puede ser que el gobierno crea que va a cometer tantas injusticias a lo largo de su legislatura que necesite un ministro de Justicia capaz de colar como justificables medidas inmediatas tan sangrantes como la represión policial a las manifestaciones estudiantiles de Valencia, un Gallardón que tenga la credibilidad y la suficiente simpatía popular como para ser creído cuando afirma que la policía fue violentamente agredida sin mostrar una sola prueba. En resumen, un Gallardón que sea capaz de lavarle la cara al gobierno. Tal vez deberíamos señalarle que no es conveniente lavarse la cara con el agua usada para lavarse primero las manos.

En definitiva, tengo la firme impresión de que el gobierno confía en que al boxeador le cueste más golpear a un sparring de cara bonita. El señor Gallardón debe confiar en lo mismo, puesto que ha aceptado ser dicho sparring. Esa confianza le puede costar cara, porque siendo imposible engañar a todo el mundo todo el tiempo, lo más probable es que no sea el prestigio del Gobierno el que se vea elevado gracias a sus intervenciones, sino que sea el suyo el que se vea hundido para siempre. Y es que al final, aunque para que lleguemos a verlo tengan que pasar completos los doce rounds, un rostro deformado por los golpes ya no nos resulta tan bonito.

miércoles, 15 de febrero de 2012

In saecula saeculorum

Mariano Rajoy, presidente del gobierno, dice por un lado sobre la nueva reforma laboral:
<<Es cierto que van a perder poder las organizaciones empresariales y sindicales, pero es que nosotros tenemos que gobernar para todos.>>
Entiendo que se refiere a las organizaciones empresariales de las PYMEs, porque está claro que a la CEOE no le perjudica precisamente. Por otro lado, afirma que:
<<Todas estas medidas no van a producir efectos en el corto plazo pero estamos sentando las bases para crecer en el futuro.>>
Esta afirmación, tal y como está expresada, es claramente falsa. Efectos en el corto plazo van a tener y muchos, empezando por una rebaja generalizada de los sueldos y un aumento sensible de los despidos procedentes; estimo que lo que pretende decir el presidente, pero se cuida mucho de decir, es que no producirá efectos beneficiosos a corto plazo.

Pero lo que da miedo de verdad es la implicación implícita en ambas afirmaciones. Si las medidas cercenan el poder de los sindicatos (y lo hacen), y sin embargo vamos a tener que esperar al largo plazo para notar sus efectos, ¿no quiere eso decir que el gobierno aprueba (y admite aprobar) el recorte del poder de los sindicatos y los derechos de los trabajadores sine die, por los siglos de los siglos? ¿De verdad esperan que les entonemos el amén?

domingo, 12 de febrero de 2012

Déjà vu

Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán, en el aniversario de su revolución:
<<En pocos días anunciaremos al mundo grandes y destacados avances en materia nuclear.>>
Está por ver si dichos avances son en tecnología de la energía, como afirman desde Teherán, o militares, como clama la comunidad internacional, con Israel y EEUU a la cabeza. En mi opinión y sabiendo que Irán no es cordero manso, es la postura de EEUU la que tiene menos credibilidad en este conflicto: recordemos que este país definió a Irak, Irán y Corea del Norte como el Eje del Mal; y nada impidió al presidente Bush Jr. mentir para poder invadir Irak... mentir, precisamente, sobre la posesión de armas de destrucción masiva. ¿Alguien más está sufriendo el déjà vu?

jueves, 9 de febrero de 2012

Más información desde Bruselas

Luis de Guindos, ministro de Economía, ha sido grabado en micro abierto comentándole al comisario de Economía de la Unión Europea, Olli Rehn, cómo será la secreta reforma laboral de mañana:
De Guindos: <<Mañana aprobamos la reforma del mercado laboral y vas a ver que será extremadamente agresiva, con mucha flexibilidad en la negociación colectiva y reducimos la indemnización por despido. Ya verás, yo creo que es un auténtico cambio.>>
Rehn: <<Eso sería fantástico.>>
Es extraña la idea de sentido de Estado que tiene el gobierno actual: mientras comenta alegremente una reforma tan crucial para nuestro país en las cumbres europeas, se niega a comentarla (¡ya ni hablemos de negociarla!) en el Congreso de los Diputados antes de sacar el decreto ley; y mientras revela su contenido a miembros de formaciones más allegadas a su ideología como CiU, deja que los sindicatos y el jefe del partido mayoritario de la oposición se enteren por dichas cumbres.

domingo, 5 de febrero de 2012

La responsabilidad última del 23-F

La revista Der Spiegel ha difundido información de 1981 recientemente desclasificada por el gobierno alemán, entre la que se encuentran extractos de una conversación privada entre el rey don Juan Carlos y el entonces embajador alemán en España, referente a la visión del rey sobre el intento de golpe de estado del 23F. Nos hacemos eco de algunos puntos interesantes de la información de dicho embajador, según la agencia EFE:
<<
  • El rey "no mostró ni desprecio ni indignación frente a los actores, es más, mostró comprensión, cuando no simpatía".
  • El monarca dijo al embajador: "los cabecillas solo pretendían lo que todos deseábamos, concretamente la reinstauración de la disciplina, el orden, la seguridad y la tranquilidad".
  • El rey manifestó que la responsabilidad última del intento de golpe de estado no fue de sus cabecillas, sino del entonces presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez, a quien reprochaba "despreciar" a los militares.
  • El rey había aconsejado reiteradamente sin éxito a Suárez que "atendiera a los planteamientos de los militares, hasta que estos decidieron actuar por su cuenta".
  • El monarca manifestó que trataría de influir en el Gobierno y los tribunales para evitar un castigo severo a los golpistas, ya que estos "solo pretendían lo mejor".
>>
 No creo que esta información sorprenda a muchos. La del rey era una postura privada preocupante: condeno su falta de visión previa y de mediación entre las partes, su  probable ocultación de información providencial al gobierno de Suárez y su falta de actuación como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas ante el conocimiento de posturas antigubernamentales en el seno del Ejército. Tal vez hubiera debido plantearse don Juan Carlos si no fue él el verdadero responsable último del intento de golpe de estado. Y aún así, al margen de su propia opinión, el rey fue determinante para detenerlo a tiempo. En el momento más crítico fue lo suficientemente responsable como para ignorar sus preferencias personales y actuar en beneficio de todos antes que en el suyo propio, por lo que también creo, siendo un republicano convencido, que debemos estarle históricamente agradecidos.

Los bancos patrocinan a los jueces

Carlos Jiménez Villarejo, exfiscal anticorrupción, en su entrada Garzón no ha cometido cohecho, comenta lo habitual que es que las asociaciones de trabajadores de la Justicia acepten patrocinios de grandes empresas privadas:
<<Ya que hablamos de patrocinio a jueces y fiscales, debe plantearse abiertamente la relación económica de aquellos con entidades de crédito y de otra naturaleza.
Porque, prácticamente, todas las asociaciones de jueces y fiscales, conservadoras y progresistas, desde hace 25 años, han celebrado sus congresos anuales gracias a la generosa aportación de las entidades de crédito. Aportaciones que representan un beneficio económico para los asociados. Mas las subvenciones constantemente otorgadas para el pago de honorarios por cursos y conferencias.
Citemos algunos casos, a título de ejemplo. Concretamente, en 1986, el II Congreso de la Unión Progresista de Fiscales celebrado en Sitges tuvo financiación de La Caixa; en 1989, la Asociación Jueces para la Democracia, recibió el patrocinio de tres cajas de ahorro; en 1996, a la celebración del XI Congreso de la anterior asociación contribuyó Caja Cantabria; en 2003, el congreso conjunto de las dos asociaciones anteriores contó con el patrocinio de Bancaja. En 2010, el XXV Congreso de Jueces para la Democracia fue financiado por BBK. Y en el XIX Congreso de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), celebrado en 2011, consta la “colaboración”, de alcance económico indeterminado, de Banesto y Novacaixagalicia.
En otro orden de cosas, la APM ha celebrado convenios con los grupos BBVA y BSCH para “conseguir mejoras para jueces y magistrados asociados en servicios financieros” y suscripción de pólizas de seguro.
Además, la Fundación para la Magistratura, dependiente de dicha asociación e inscrita en el Registro de Fundaciones en 2006, ha celebrado un convenio con Telefónica S. A. donde se “incluyen una serie de servicios y productos para los asociados”; convenio absolutamente incompatible con los fines de la fundación, que permitió, con financiación de Telefónica, celebrar entre el 5 y el 7 de noviembre de 2008 en Valencia una jornada de estudio bajo el título “Justicia, telecomunicaciones y sociedad de la información”, en la que participaron directivos de dicha empresa y varios magistrados del Tribunal Supremo (TS).
Dicha fundación, en una nota a sus asociados de octubre de 2010, se refiere a varios actos bajo el patrocinio de La Caixa y Mutua Madrileña. Y no olvidemos el denominado “Club Banesto Justicia” para jueces y fiscales que “le ofrece la mejor oferta financiera para cubrir sus necesidades, tanto profesionales como particulares”. Una oferta de cuentas corrientes con un interés al 1,25%, sin comisiones de administración ni mantenimiento, con condiciones especiales para hipotecas y préstamos y otras ventajas.
Es un ejemplo, entre otros múltiples, de cómo la magistratura, “en consideración a sus cargos”, es cuidada y beneficiada por los poderes económicos mediante “dádivas o regalos” que no se resisten a aceptar.>>
 No creo yo que por común esta conducta deba ser aceptada: el tráfico de influencias que genere podría ser descomunal. Si no se vigilan estos comportamientos, ¿cómo podemos fiarnos de la absolución de cualquier directivo o dueño de entidad bancaria implicado en algún negocio más o menos turbio?

La desesperación es la madre del arrepentimiento

Luis García Montero, en su artículo El paro como negocio, comenta:
<<La sociedad esclavista tuvo pleno empleo.>>
Y es que hemos de cuidarnos mucho de las medidas que estos días tanto se barajan en Europa, aquellas que ofrecen una (posible) disminución del paro a cambio de una (probable) rebaja en la calidad de los puestos de trabajo, o pasaremos de parados desesperados a esclavos arrepentidos.

jueves, 26 de enero de 2012

La esperanza de vida puede bajar

Leído en las Cartas al director de El País, edición de 22 de enero de 2012:
<<ESPERANZA DE VIDA
El INE acaba de anunciar que la esperanza de vida en España ha disminuido en el último año (contado de julio a junio). La disminución es solo de algunas centésimas de año y se pide prudencia a la hora de analizarla. Si bien es aconsejable el máximo de prudencia, la noticia es importante y debe ser tomada muy en serio por, al menos, tres razones. Primero, porque en coyuntura tiene más sentido comparar el dato observado al dato esperado y que, teniendo en cuenta la clara tendencia anterior, el dato difundido por el INE es netamente inferior al previsible. En segundo lugar, porque la longevidad ha seguido, hasta ahora, una senda de crecimiento continuo. La ruptura observada es un hecho inédito y me parece, al menos, tan aventurado tratarla como un accidente temporal que como un cambio significativo. No ocurre lo mismo, por ejemplo, con la fecundidad, que exige que pequeñas variaciones de un año sean confirmadas en años sucesivos porque es habitual que se produzcan oscilaciones cortas. Finalmente, no puede tratarse como simple coincidencia que baje la esperanza de vida cuando llevamos algunos años de cuestionamiento, con perspectiva de desmantelamiento, de la sanidad pública (y es la sanidad pública la que salva vidas) en un contexto de empeoramiento de las condiciones económicas de los que menos tienen. La esperanza de vida puede bajar, y mucho. Ocurrió en Rusia cuando el capitalismo salvaje acabó con el sistema sanitario público y dejó en la miseria a buena parte de la población. Sin abandonar la prudencia, conviene no olvidar que los ajustes tienen costes, a veces muy elevados y que, en este caso, serían especialmente odiosos.
Juan Antonio Fernández Cordón>>